sábado, 5 de diciembre de 2015

"¡Te pillé, Caperucita!", de Carles Cano

"El teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana".
Federico García Lorca.


¡Te pillé, Caperucita! (Madrid, Bruño, 1997) es una obra de teatro cortita y estupenda para leer en clase e incluso dramatizar con los alumnos. Carles Cano ganó con ella el Premio Lazarillo 1994. Tiene un planteamiento original, pues aparecen al lado de Caperucita un montón de personajes clásicos del mundo del cuento infantil: la Ratita Presumida, el Gato con Botas, Blancanieves, Cenicienta... Y también hay mitos modernos del mundo de la literatura, el cine o la música: Frankestein, Drácula, Rambo, Michael Jakson...

La obra supuso una renovación importante en la línea que había indicado Gianni Rodari, de transformar las historias conocidas para crear otras nuevas, más atractivas para los niños de hoy.

La obra es un gran “hipertexto” construido sobre una notable cantidad de “hipotextos”, acentuando el tono de parodia. Desmitificación, inversión de papeles, distorsión, burlas, lenguaje onomatopéyico, juegos de palabras, coloquialismos, trucos de animación, complicidad con el público... En definitiva, todos los ingredientes de la posmodernidad.

La peculiar estructura de la obra es otro acierto, pues se plantea como acto único y cinco escenas breves al modo de un programa de TV, interrumpiendo el desenvolvimiento de la trama, como ocurre en los programas televisivos reales,  con la representación de un Anuncio al final de cada escena, lo que satiriza con gracia los abusos y engaños de la publicidad y el afán de consumo que nos invade. Los personajes se burlan unos de otros, cambian sus papeles, se rompe lo preestablecido y se pide la participación del público. En ella se dan cita los principales tipos de comicidad: la verbal, situacional, de caracteres o de sátira y burla.


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